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SPAGHETTI WESTERN

EL WESTERN EN EUROPA, UNA NUEVA VISIóN DEL OESTE


La expresión Spaghetti Western nace para definir un nuevo tipo de visión del género del western; esta visión nace por uno de los nombres más conocidos en el mundo del audiovisual, Sergio Leone, que rueda su primer Western en el año 1964, con el título provisional de Ray el magnifico, luego convertido en Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari). (Durante la mayor parte de este pequeño relato cogeré a Sergio Leone como ejemplo, ya que es la referencia y el punto de partida del Spaghetti Western).

Muchas veces la confusión lleva a la conclusión de que los Westerns italianos son los primeros films que no provienen de estados unidos, pero hay que decir que los alemanes sacaron titúlos de género como Los cuatreros de Mississippi (Flusspiraten vom Mississippi, 1963) de Jürgen Roland, Vientos ardientes (Heiss weht der Wind, 1964) de Rolf Olsen o El sheriff implacable (Der letzte ritt nach Santa Cruz, 1964) también de Olsen. Y antes de los alemanes los primerísimos Westerns europeos fueron rodados por los españoles con títulos como El sobrino de don Buffalo Bill (1944) de Ramón Barreiro, Oro vil (1941) de Eduardo G. Maroto, y porque no, Bienvenido Mr. Marshall (1952) de Luis G. Berlanga.

Volviendo al Spaghetti Western, la curiosa palabra salió claramente por la cultura culinaria italiana y porque la gran cantidad de sangre presentada en este subgénero recuerda a la salsa de tomate utilizada para acompañar la pasta. Spaghetti, un tipo de pasta que se trenza entre ella, un poco como la visión de Leone que dió inicio a un mundo del Oeste mezclado, distorsionado, que no proviene de la cultura europea, sino que el cineasta conoció gracias a las decenas de multisesiones que miraba en el cine: 


Éramos como veinte chicos y estábamos siempre haciendo gamberradas y 



devorando películas... No nos gustaban las películas italianas, nada de comedia de “teléfonos blancos”. Tampoco las francesas ni las alemanas. 

Y sí las americanas.


Es así que nace el Spaghetti Western, por estereotipos, mitos sacados del cine, que gente como Leone reinterpretó inventando los inolvidables personajes de El Manco, el hombre sin nombre (Clint Eastwood), Sentencia (Lee Van Cleef), Tuco (Eli Wallach) o uno de los más fascinantes malos del cine: Ramón Rojo o Indio (Gian Maria Volontè).

Dejando al lado Volontè que es italiano, los primeros tres actores trabajaron todos en E.E.U.U. como Cowboys en varias películas, aunque ninguno destacó como estrella. Clint Eastwood era un joven actor que acababa de tener cierto éxito por la serie televisiva Rawhide, por su parte Eastwood declaró: “Leone me eligió porque yo cobraba muy poco”. 

Lee Van Cleef  no era una cara del todo desconocida a los aficionados del Western, salió en films del género (siempre sólo como secundario) como Sólo ante el peligro (High Noon, 1952) de Fred Zinnemann, Historia de un condenado (The lawless breed, 1952) de Raoul Walsh, Lay ley de la horca (Tribute of a bad men, 1956) de Robert Wise, Duelo de titanes (Gunfight at the OK Corral) de John Sturges, Cazador de forajidos (The tin star, 1957) de Anthony Mann, El hombre que mató a Liberty Valance (The man who shot Liberty Valance, 1962) de John Ford, y algunas más. En ninguno de estos films destacó por sus papeles; solo después de la adventura europea se hizo famoso como  merecía su cara de halcón, con películas como Forajidos de Río Bravo (Barquero, 1969) de Gordon Douglas o El Cóndor (El Cóndor, 1970) de John Guillermin. 

Estos actores, pertenecientes a la cultura y al auténtico Western americano, serán las caras más importantes de la nueva manera de hacer Western, un tipo de visión como ya he dicho distorsionada, no percibida por influencia directa de la                           



historia y de los hechos, sino que percibida por las emociones de los que eran espectadores delante de la pantalla que les eneñaba las películas de John Ford, Anthony Mann o Howard Hawks. John Wayne viene desplazado en Europa por Franco Nero, Giuliano  Gemma, Klaus Kinski, Terence Hill.


Duccio Tessari se autoironiza diciendo: 


“El Western italiano no puede tomarse en serio, por la sencilla razón 

de que este tipo de películas no nos corresponden, no obedecen a 

nada auténticamente nuestro. Representamos a través de nuestra 

cultura cosas vistas previamente, y es un error... Además, el 

Western europeo traiciona el mínimo de función educativa que 

debe tener siempre el cine.”


Sin duda, Tessari tiene su parte de razón, pero los films de Leone siguen siendo auténticas joyas del cine. El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1966) y ¡Agáchate, maldito! (Giù la testa!, 1971) hablan de guerra y revolución, pero lo que le interesa al director es presentar su personal visión del mundo del Far West, donde los Cowboys son sucios, antihéroes y no tienen nada más en la cabeza que el dinero.

No es tan raro que los Spaghetti Westerns tengan como personajes unos estereotipos, unos mitos que a veces siguen viviendo en varias películas y secuelas (los varios Django, Sartana, Sabata y el más famoso Trinità); hay que recordar que la cultura italiana y sobre todo el referente del Spaghetti sale del mundo del Peplum. Sergio Leone antes de dedicarse a sus Cowboys  ayudó a rodar e incluso rodó Peplums; recordando entre sus trabajos más significativos que fue auxiliar de dirección de la segunda unidad de Quo Vadis (Quo Vadis,  1952) de Marvin LeRoy, ayudante de dirección de la segunda unidad de Ben Hur (Ben Hur, 1959) de William Wyler, como director rodó El coloso de Rodas (Il colosso di Rodi, 1960) y siempre 


en 1960 escribió junto con Luciano Martino, Franco Rossetti, Ennio de Concini y Duccio Tessari el guión de Rómulo y Remo (Romolo e Remo) de otro director que se convirtió luego al Spaghetti Western, Sergio Corbucci. 

El Peplum inspira entonces con sus dioses y reyes el Far West, creando personajes mitificados, vaqueros que tienen una mira tan precisa que a kilómetros de distancia cortan cuerdas y matan pájaros, pareciendo que tengan un sexto sentido e incluso reconocen al dueño de la pistola escuchando el disparo desde muy lejos.  Son este tipo de cosas las que confieren diferencia entre el Western americano y el Western italiano; el tiempo se para, todo es mucho más lento, el mundo del Spaghetti  casi no parece nuestro mundo, los duelos se hacen interminables, el suspense sube a niveles increíbles (gracias también a la fantástica música del maestro Ennio  Morricone), y el Far West se hace increíblemente guapo, gracias a su estética cuidada en cada detalle.

Otra clara influencia del Spaghetti Western viene de las películas japonesas, con estas historias de samurais solos, perdidos en sus mundos, en el que lo único que pueden hacer es de no fiarse de los que encuentran en sus caminos y tener los ojos muy abiertos (igual que los cowboys del Spaghetti Western). No resulta raro que a alguien se le ocurra dentro del género juntar a un vaquero y a un samurai, creando una película con el título El karate, el colt y el impostor (Là dove non batte il sole, 1974) de  Anthony M. Dawson (Antonio Margheriti), protagonizada por Lee van Cleef y Lo Lieh, un film mediocre que habla de un pistolero y un oriental que unen sus fuerzas para encontrar el tesoro de un rico comerciante chino. Leone confiesa:


“Del cine japonés me enamoré tras ver Rashomon (Rashomon, 1950). 

Luego vinieron el resto de películas de Kurosawa...De este cine me 

fascina especialmente la profundidad dramática que presta al silencio.”



La influencia del cine japonés, el de Kurosawa especialmente, viene utilizada 

también por la industria americana, con una película que conoce todo el mundo,  Los siete magníficos (The magnificent seven, 1960), de John Sturges, con actores como Charles Bronson y James Coburn que luego trabajarán con Leone. La película, como ya sugiere el título, es una adaptación al Far West de los Siete Samurais (Shichinin no samurai, 1954) de Akira Kurosawa.

La éstetica y la elección de los planos en el Spaghetti western tienen una gran importancia; si miramos el primer film de Leone dentro del género,  Por un puñado de dólares, o su segundo Western, La muerte tenía un precio (Per qualche dollaro in più, 1965), la historia es mínima: tenemos al bueno y a su antagonista; quizá esta última frase puede sonar para algunos ofensiva, pero es  sólo para llegar a entender que los Spaghetti Western no tienen una trama demasido complicada, sino que es mucho más entretenedora la parte visual; pese a que en ciertos films existe un trasfondo simbólico.

Hay que tener en cuenta que el Spaghetti Western nace como género de serie B y que sólo con El bueno, el feo y el malo se logrará obtener una cifra considerable para producir el film (un millón de dólares). Cuando falta el dinero entonces, lo único que se puede hacer es pensar en recursos técnicos de impacto, como lo son los increíbles duelos de Sergio Leone, cargados de gran puesta en escena y primeros planos, sin olvidar la ya citada música de Ennio Morricone, plagiada por  todo el mundo.  Por eso las localizaciones de los rodajes eran en Almería o en Sicilia, sin tener que ir hasta Texas o México.

En conclusión, el Spaghetti Western supone una nueva forma de concebir el mundo del oeste, gracias a ojos objetivos que no tienen nada que ver con la cultura de los Estados Unidos, unos ojos que captan a su manera los enfrentamientos con rifles y pistolas entre los bandidos y la ley, ricos y pobres, unos ojos que no sólo pertenecen a un subgénero, sino que han creado un nuevo género, el Spaghetti Western.




¿GÉNERO O SUBGÉNERO?


El Western es quizá el género dentro del que se han rodado más películas, de todas formas, si preguntamos a cualquier persona sobre un elenco de los géneros que conoce, entre los primeros tres figurará seguramente el Western. Por cierto, cada año en las diferentes cadenas de televisión se pueden seguir apreciando los clásicos del West como Centauros del desierto (The Searchers, 1956) de John Ford o Río rojo (Red river, 1948) de Howard Hawks. Pero cuando el público habla de alguna de las películas de Leone, a menudo sucede que le ponen sin darse cuenta la etiqueta de Western italiano, o incluso dicen que se trata de un Western de Sergio Leone (recuerdo la premisa inicial de que Leone será el nombre de referencia del relato). Esto signifíca que el público en general reconoce una distinción entre los Westerns americanos y europeos. Con esto se llega a la conclusión de que cuando se habla de Spaghetti Western, la definición de género no sería tan arriesgada como algunos podrían pensar.

El Spaghetti Western ha creado un lenguaje suyo, personal, que todos reconocen con bastante facilidad, a partir de los nombres que ya he citado antes, a otros elementos como el mítico poncho que lleva Clint Eastwood en la trilogía del dólar (compuesta de: Por un puñado de dolares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo). Además, los Spaghetti Westerns tienen características que entretienen tanto a niños como a grandes; de hecho, recuerdo que cuando era niño los films de género, como Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità, 1970)  de Enzo Barboni (que se firmó  E. B. Clucher) o los de Sergio Leone (todos dentro del West), me encantaban, atrapándome en un mágico mundo. Probablemente esta magia viene creada del hecho de que siempre salen artilugios y curiosidades que entretienen a gente de cualquier edad; pienso en las varias pistolas de Lee van Cleef en La muerte tenía un precio, o como Eli Wallach construye su propio revólver a 



partir de varias piezas de otras pistolas en El bueno, el feo  y el malo. Para justificar este discurso cito La muerte tenía un precio cuando Van Cleef  y Eastwood tiran sus gorros haciéndolos volar, dos niños los miran y uno le dice al otro: “Mira, si juegan como nosotros”. 

Otro elemento que en el Western clásico tiene otro tipo de características es la mujer. En el Spaghetti Western los cowboys no tienen casi relaciones con las mujeres, ellas no tienen iniciativa, se sitúan en el papel de la prostituta o la tonta que no sabe y no tiene suficiente cognición como para aconsejar. Sólo la espléndida Claudia Cardinale tendrá la oportunidad de reivindicar la mujer dentro del Spaghetti Western gracias a Hasta que llegó su hora (C’era una volta il West, 1968), el cuarto Western de Leone. En este caso la mujer se convierte en independiente, heroina, se transforma por necesidad en cowgirl. 

Otra característica que define el Spaghetti Western convirtiéndolo en un nuevo género, es la representación de los personajes; comparando cowboys que pertenecen al Western clásico como John Wayne, James Stewart o Gary Cooper, a los vaqueros del Spaghetti  como Clint Eastwood, Giuliano Gemma, Terence Hill, se puede notar la suciedad, el sudor, sólo al mirarlos a través de la pantalla se puede oler el hedor; además viven solos, no tienen ninguna relación (si no por dinero) con otros Cowboys. Son personajes que forman parte de un género que no tiene nada que ver con los protagonistas de John Ford que se vengan y luchan por la patria, sino que luchan para ellos mismos, mirándose siempre a la espalda porque con los socios del Spaghetti Western “nunca se sabe”.










LAS INFLUENCIAS DE UN SUBGÉNERO


Me  parece más que inevitable empezar por enésima vez con Sergio Leone, el hombre al que en más ocasiones se le relaciona con la expresión Spaghetti Western o, en definitiva, el Spaghetti Western le pertenece a él. 

Hasta ahora hemos aclarado el hecho de que a partir de 1964, la visión del Western tiene un nuevo significado. Es inevitable que a partir de estos años, y después del gran héxito de la trilogia del dolar de Leone, los plagios son una cosa previsible. Entre otros, encontramos Django (1965), del ya citado Corbucci, Una pistola para Ringo (Una pistola per Ringo, 1965) y El retorno de Ringo (Il ritorno di Ringo, 1965), las dos de Duccio Tessari, y un tìtulo que seguramente divertió mucho a Sergio Leone y a Clint Eastwood, Clint, el solitario (1965), de Alfonso Balcázar.

El Spaghetti Western se convierte en uno de los movimientos más prolíficos   del cine italiano, contando con un numero de títulos alrededor de los quinientos, todos rodados entre los 60s y los 70s, la mayoría de escasa calidad, aunque había excepciones. Algunos films han llegado a destacarse de los otros, es el caso de Django Jill! (Django il bastardo, 1969) de Giulio Questi, que cuenta con el récord de ser el Spaghettii Western  más violento y raro, con torturas, murciélagos, vampiros, crucifixiones y una banda de criminales gays. 

Las secuelas han marcado también títulos famosos, como ya he mencionado, los dedicados aDjango o a Ringo; otros personajes protagonistas de secuelas son por ejemplo, Sabata (Hei amico, c’è Sabata...hai chiuso!, 1969; Arriva Sabata, 1970;  È tornato Sabata...hai chiuso un’altra volta!, 1971) o Sartana (Lo irritano...e Sartana fece piazza pulita, 1970; C’è Sartana, vendi la pistola comprati la bara!, 1970; Buon funerale amigos...Paga Sartana, 1970; Una nuvola di polvere...Un grido di morte...arriva Sartana!, 1970) films que no siempre están ligados entre ellos, a no ser por el título.

Mientras una serie considerable de directores y guionistas copiaban el estilo de Sergio Leone (hasta plagiarse entre ellos), muchos compositores plagiaban la música de Ennio Morricone. Sólo algunos casos como Francesco DeMasi o Bruno Nicolai se hicieron reconocer por sus buenas composiciones. DeMasi escribió las músicas para 30 films, incluyendo Ringo. Nicolai cuenta con trabajos que le valieron la etiqueta de uno de los mejores compositores del género. 

La música compuesta para los Spaghetti Westerns es inolvidable, sus características hacen que sea enseguida reconocible, cualquier persona amante o no del género reconoce las melodías de El bueno, el feo y el malo o la armónica de Hasta que llegó su hora!. Las guitarras distorsionadas se mezclan con los violines, los instrumentos eléctricos se enlazan con la orquesta, creando un único sonido inolvidable, que al día de hoy se sigue utilizando en films de varios géneros. 

Mientras Sergio Leone rueda su último Western en el año 1971, ¡Agáchate, maldito!, los cineastas italianos siguen con la producción de films, en el año 1971 sale la secuela de Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano trinità, 1970), Le seguían llamando Trinidad (...continuavano a chiamarlo Trinità, 1971), para el Spaghetti Western está habiendo un cambio sustancial debido a la saturación y repetición del mismo cliché de historia, así que Enzo Barboni presenta al público Bud Spencer (Carlo Pedersoli) y Terence Hill (Mario Girotti) creando un tipo de cowboy que en vez de usar la pistola, desenvaina puñetazos que no dejan ningún rastro de sangre. El Spaghetti Western se ha convertido en comedia, en películas para las familias, algo muy lejano de la visión de los primeros films del género. Mi nombre es nadie (Il mio nome è nessuno, 1974) es quizá el fin simbólico del Spaghetti Western; el film está protagonizado por Henry Fonda junto a Terence Hill y producido por el mismo maestro, Sergio Leone.

Hoy en día se pueden seguir viendo productos cinematográficos directamente influenciados por el Spaghetti Western, la serie televisiva Lucky Luke de 1991 lo homenajeaba claramente, también poniendo como protagonista y director por 



algunos capítulos a Terence Hill. Quentin Tarantino en Kill Bill Vol.1 (2003) y Vol.2 (2004) decide poner la música de Luis Bakalov y Ennio Morricone para acompañar las imágenes que a veces recuerdan puestas en escena típicas de Spaghetti Western. En España, Alex de la Iglesia homenajeaba claramente los Western italianos con 800 balas (2002) y Clint Eastwood en 1992 rueda como director y actor Sin Perdón (The unforgiven, 1992), que muchos consideran como el último Western rodado hasta ahora. Al final del film, la dedicatoria “To Sergio” describe el reconocimiento al hombre que lo convirtió en estrella y el cineasta que escribió un nuevo capítulo dentro de la historia del cine.



CONCLUSIóN


Nada se inventa, todo se descubre y reforma a partir de cosas existentes. Esta es la esencia del Spaghetti Western, un género dentro de otro género, claramente influenciado por un género clásico dentro de los productos audiovisuales,  pero que tiene sus reglas que lo convierten en independiente dentro del mundo de las etiquetas. Sergio Leone no esconde su admiración por uno de sus maestros:

“...siempre he considerado a John Ford como el mejor director, 

el más grande cineasta de todos los tiempos. Sobre la mesa de

mi despacho tengo una foto enmarcada que me dedicó poco 

antes de morir. En una letra muy pequeña reza: “To Sergio 

Leoni. With admiration, John Ford.” No Leone, sino Leoni.. 

El director de La diligencia (Stagecoach, 1939) me había 

multiplicado al menos por dos...”


El Spaghetti Western es un mundo que se basa en una cultura lejana, por eso se convierte en algo original, algo nuevo, porque  nada lo engancha a raíces sólidas, es un género libre de tomar su camino, porque no está ligado a ningún compromiso. 

Se puede crear un nuevo éstilo sólo cuando no hay prejuicios ni barreras, el Spaghetti Western permite sentarse en una mesa e inventarse una historia de Cowboys que sólo existen y nacen de una pantalla. Mediante el reciclaje de un género, el Far West vuelve a nacer a partir de otro punto de vista, puramente objetivo, en el que la política, las guerras, la historia ya no hace falta contarlas tal y como eran, lo importante es entretener al público, a través de situaciones surreales implantadas en un desierto, un caballo, un colt, un Cowboy.





BIBLIOGRAFíA


A)   LIBROS


AGUILAR Carlos, Sergio Leone, ed. Cátedra



B)   ARTíCULOS


GARRATT VIÑES, Ernesto, “Cuando el oeste era europeo, A 40 años del spaghetti                                                                            western”


JOMY, Alain, "West all'italiano", en Image et Son, nùm. 218


MONJE, Marc, “El spaghetti western”


C) INTERNET


http://it.wikipedia.org/wiki/Sergio_Leone


http://www.1aait.com/larovere/leoneser.htm


http://it.wikipedia.org/wiki/Spaghetti-Western


http://www.tesionline.it/default/tesi.asp



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